El alfil se mueve y captura de una forma muy directa. Con su movimiento en diagonal, es capaz de controlar muchas casillas a la vez y dar lugar a tácticas muy poderosas.
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Bases del ajedrez: el alfil
El alfil tiene una punta redondeada y una ranura distintiva en diagonal, que se cree que representa una mitra (el tocado con el que cubren su cabeza las figuras religiosas cristianas). Cada jugador comienza la partida con dos alfiles: los blancos en c1 y f1 y los negros en c8 y f8.
En versiones más tempranas del ajedrez (incluso en su antecesor, el chaturanga), la pieza comenzó siendo un elefante. ¡De hecho, muchos idiomas todavía usan palabras derivadas de la palabra “elefante” al día de hoy para denominarlo! Ya que los elefantes no son nativos de Europa, cuando el ajedrez se expandió durante la Edad Media, los europeos adaptaron la pieza a algo que les resultaba más familiar: el obispo de la iglesia.
En cuanto al valor de la pieza, se suele considerar que el alfil vale 3 puntos, igual que el caballo. Como piezas de igual valor, tanto alfiles como caballos, son consideradas piezas menores. Aunque un solo alfil no puede dar jaque mate por su cuenta, dos alfiles pueden dar mate como pareja de alfiles. Son menos poderosos que las torres y las reinas, pero aun así son piezas muy importantes por su largo alcance.
Cómo se mueve el alfil
El alfil puede moverse cualquier cantidad de casillas en diagonal en cualquier dirección, siempre y cuando no haya piezas bloqueando su camino (no puede saltar otras piezas). Para capturar, el alfil debe moverse a la casilla ocupada por una pieza del oponente.
Un detalle importante sobre los alfiles es que pueden moverse únicamente por casillas de un solo color. Al comienzo de cada partida, uno de los alfiles estará en una casilla blanca y el otro en una casilla negra. El alfil que comienza en la casilla blanca no podrá moverse por casillas negras en ningún momento de la partida y viceversa.
Esto significa que cada alfil solo puede controlar la mitad de las casillas del tablero. Piensa dos veces antes de sacrificar un alfil: ¡perderás al alfil que está controlando las casillas de ese color!
Tips estratégicos
Los alfiles son herramientas importantes en el desarrollo de tu posición y para acercarte al jaque mate. ¡Veamos algunos datos y aspectos importantes para usar tus alfiles!
Fortalezas tácticas
Los alfiles son piezas con largo alcance, lo que les permite atacar piezas desde muy lejos y hacia ambos lados del tablero en simultáneo.
Algunas tácticas de uso frecuente con los alfiles son:
- Clavadas, en las que una pieza del oponente es atacada y no puede moverse, ya que al hacerlo el oponente dejaría expuesta a una pieza de mayor valor
- Tenedores, en los que dos piezas del oponente son atacadas al mismo tiempo
- Enfiladas, en las que una pieza del enemigo es atacada, pero al moverla el oponente deja expuesta una pieza de menor valor
Una clavada
Un tenedor
Una enfilada
Otro truco de uso frecuente con el alfil es atrapar a las torres del oponente en su casilla inicial, que ocurre cuando el oponente es descuidado.
Alfil vs. caballo
Los alfiles y los caballos son piezas menores que valen 3 puntos, pero cada uno tiene sus propias fortalezas.
Vamos a compararlos:
| Alfiles | Caballos | |
|---|---|---|
| Control de casillas | De un solo color | Ambos colores |
| Posición en la que se desempeñan mejor | Abierta | Cerrada |
| Rango de ataque | Largo alcance | Corto alcance |
| Finales en los que se desempeñan mejor | Peones en ambos lados del tablero | Peones en un solo lado del tablero |
Como puedes ver, los alfiles y los caballos se complementan muy bien, y hay buenos motivos para que ese sea el caso:
- Los caballos suelen brillar en posiciones cerradas porque pueden saltar sobre peones y otras piezas, y moverse en casillas de cualquier color.
- Los alfiles suelen superar a los caballos en posiciones abiertas y en finales, especialmente cuando hay peones a ambos lados del tablero. Esto es en parte porque los alfiles tienen un mayor alcance que los caballos y porque pueden atacar ambos lados del tablero al mismo tiempo. Los caballos pueden controlar solamente casillas cercanas y requieren de muchos movimientos para alcanzar el otro lado del tablero.
El fianchetto
Una forma característica de desarrollar el alfil es el fianchetto, que significa “pequeño flanco” en italiano.
Para esta táctica, se debe mover el peón en frente del caballo una casilla hacia adelante (en cualquier lado del tablero). Luego, se debe mover el alfil más cercano a la casilla que antes ocupaba el peón.
Desde esta posición, el alfil está en una de las dos diagonales más largas posibles en el tablero, controla casillas centrales críticas y puede ejercer una gran presión sobre el tablero.
Dado que mover el peón hacia adelante para crear un fianchetto crea una potencial debilidad en ese lado del tablero, los jugadores deben evitar intercambiar el alfil del fianchetto rápidamente, en especial si se enroca al rey hacia ese mismo lado. En cambio, el otro jugador podría elegir atacar e intercambiar el alfil en fianchetto para aprovechar la debilidad expuesta después de la captura.
La pareja de alfiles
Si cuentas con ambos alfiles (uno en casillas blancas y el otro en casillas negras), se dice que tienes a la pareja de alfiles.
Esta es considerada una gran ventaja, ya que dos alfiles juntos pueden controlar ambos colores del tablero, y por lo tanto su totalidad.
De hecho, muchos jugadores consideran que la pareja de alfiles debe valer un punto extra. Mientras que cada alfil vale 3 puntos, consideran que la pareja de alfiles vale 7 puntos.
Finales con alfiles de color opuesto
Algunos de los finales más complejos ocurren cuando cada jugador tiene solamente un alfil, y estos están en colores opuestos.
Estos finales pueden ser más difíciles de ganar de lo que parece, incluso si uno de los jugadores tiene más material (es decir, más puntos en total al calcular el valor de las piezas en el tablero de cada jugador) y en otra situación tuviera la ventaja. En esta situación, un alfil no puede atacar lo que el otro alfil defiende, ¡por lo que los jugadores terminan colocando sus peones y otras piezas importantes en casillas que el alfil no puede atacar!
¡Afila esos alfiles!
Su capacidad de ataque a larga distancia y potencial táctico convierten al alfil en una pieza de ajedrez muy versátil. ¡Aprende a usar sus ataques en diagonal y tendrás armas implacables en tus diagonales!