La reina es la pieza del ajedrez y a menudo es tentador desarrollarla temprano en las partidas. Sin embargo, usar una reina no es solo cuestión de poder: ¡también son importantes la sincronización, la coordinación y la precisión!


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Bases del ajedrez: la reina

La reina es fácil de encontrar en el tablero: tiene una corona con picos y suele ser la segunda pieza más alta, después del rey.

La reina no siempre ha sido tan potente como hoy en día. En las versiones más antiguas del ajedrez, esta pieza era llamada farzin (luego fue acortado a ferz), que significa “consejero” en persa. Tenía un movimiento muy limitado, pero después de la llegada del juego de mesa a la Europa medieval, evolucionó hasta convertirse en la reina que hoy conocemos, con un rango de ataque maximizado que la convierte en la pieza más poderosa del tablero.

Cada jugador comienza la partida con una reina en el centro del tablero, enfrentadas en la columna d. Es común que los principiantes se equivoquen al colocar al rey y a la reina, pero por suerte hay un truco simple para recordar la posición correcta: la reina siempre va en una casilla de su mismo color. Por lo tanto, la reina blanca siempre comenzará en la casilla blanca de d1 y la reina negra comenzará en la casilla negra de d8, cada una al lado de su rey.


Un tablero de ajedrez que muestra la posición inicial de la reina blanca y de la reina negra en la primera y última fila, frente a frente.

En términos del valor de las piezas, la reina vale 9 puntos, lo que la convierte en la pieza más valiosa del ajedrez. Por eso, perder o capturar una reina a menudo define el resultado de una partida. A veces ocurre que un jugador sacrifica su reina, pero en general esto ocurre solo cuando el sacrificio conduce a una victoria clara e inmediata.

Cómo se mueve la reina

La reina puede moverse cualquier cantidad de casillas en horizontal, vertical o diagonal, siempre y cuando no haya piezas que bloqueen su camino.


Un tablero de ajedrez que muestra a una reina con flechas que indican su movimiento horizontal, vertical o diagonal, en distinta cantidad de casillas en cada dirección.

La reina combina en ella el movimiento de las torres y los alfiles, lo que la convierte en la pieza más poderosa del ajedrez.

Como la reina puede controlar más casillas que cualquier otra pieza y ejercer su influencia sobre distintos lados del tablero al mismo tiempo, es un arma esencial para atacar. 

Qué hacer y qué evitar con la reina.

Ya que la reina es tan valiosa, es importante saber usarla con astucia.

Qué hacer:

💡 Usa tu reina como parte del equipo.
La reina brilla cuando trabaja con otras piezas. Combina su poder con un apoyo coordinado.

💡 Cambia reinas cuando tienes una ventaja clara.
Si la partida está a tu favor, cambiar reinas puede simplificar la posición y reducir las posibilidades de tu oponente de crear contraataques o dar jaques continuos.

Qué evitar:

🚫 No desarrolles tu reina demasiado temprano.
Este es uno de los errores más comunes en principiantes. Atacar temprano con la reina (como al intentar dar un mate del pastor) puede resultar en algunas ocasiones, pero en general tienen el efecto contrario. Contra oponentes fuertes, puede ser una pésima opción: pueden perseguir a tu reina con piezas de menor valor, ganando tiempo y desarrollando sus piezas. Depender de trucos en la apertura con tu reina también puede reducir la velocidad de tu estrategia a largo plazo.

🚫 No ataques solo con tu reina.
En general, una reina por sí sola no es capaz de dar mate. Los ataques exitosos casi siempre involucran la coordinación con otras piezas.

🚫 No reduzcas tu reina a tareas defensivas.
Usar tu pieza más valiosa para defender piezas menos valiosas suele ser ineficiente. En lo posible, deja que tus piezas de menor valor se encarguen de la defensa.

🚫 No cambies reinas si estás atacando.
Si el rey de tu oponente está expuesto o bajo ataque, mantener las reinas en el tablero incrementará tus posibilidades de dar mate.

Tips estratégicos

Para aprovechar al máximo la reina, enfócate en la coordinación, la sincronización y el posicionamiento.

Combina tu reina con otras piezas.
La reina es capaz de formar conexiones poderosas con cualquier otra pieza:

  • Con la torre (o incluso con dos, en la formación táctica conocida como la “pistola de Alekhine”): para dominar filas y columnas abiertas.
  • Con el alfil o caballo: para crear amenazas de mate peligrosas
  • Con cualquier otra pieza: para dar mate mientras la otra pieza defiende a la reina (lo que se conoce como un mate asistido).

Centraliza tu reina… con cuidado.
La reina es la pieza más poderosa cuando ejerce presión en el centro, en especial al terminar la apertura y durante el medio juego. Sin embargo, evita que tu reina se adentre demasiado temprano en territorio enemigo, donde podría convertirse en un objetivo fácil.

Saca ventaja de las posiciones abiertas.
Las reinas brillan cuando el tablero está abierto y las líneas están libres. Su movimiento de largo alcance les permite pasar de un lado del tablero  al otro rápidamente.

Usa tus tácticas.
Las reinas son excelentes a la hora de realizar tenedores a varias piezas al mismo tiempo, hacer enfiladas a objetivos importantes y formar baterías de ataque con otras piezas.

Busca la forma de dar jaques continuos.
Las reinas son muy buenas para dar jaques continuos a un rey expuesto. Si estás perdiendo, busca la forma de dar jaques perpetuos para forzar las tablas.

Cuidado con el rey ahogado.
Uno de los errores que cometen los principiantes es ahogar al rey del oponente por accidente al intentar dar mate con la reina. Asegúrate de que el rey de tu oponente siempre tenga un movimiento legal disponible hasta el momento de dar mate para que la partida no termine en tablas.

¡Sí, reina!

La reina es la pieza más poderosa del ajedrez… pero el poder no lo es todo. Úsala en el momento adecuado y en coordinación con el resto de tu ejército para convertir su fuerza en una victoria decisiva. 👑