WERSJA POLSKA PONIŻEJ (lee esta publicación en polaco)
La kiełbasa cayó al suelo. “Genial”, pensé. “Ahora tengo que descubrir la manera de decir ‘mi kiełbasa cayó al suelo, ¿podrías darme otra?’ en polaco. De todas las frases locas que me enseñó la app de Duolingo, ¿por qué no podía enseñarme esa?”.
Corría el año 2019, tres años antes de que me convirtiera en empleado de Duolingo. Mi papá, mi hermano y yo estábamos finalizando un viaje de una semana a Polonia que hicimos para celebrar el 60.º cumpleaños de mi papá. Era la primera vez que mi papá y yo estábamos en Polonia y teníamos mucho que procesar: descubrimos que Polonia era un país moderno, próspero y cosmopolita que en varios sentidos tenía una calidad de vida superior a la que estábamos acostumbrados en EE.UU.
Ese día, el último de nuestra travesía, había planeado algo muy especial: una visita a la región de Kurpie, específicamente al pueblo natal de mis bisabuelos, a dos horas del norte de Varsovia. Se trataba de un pueblo pequeño que no aparecía en la mayoría de los mapas que había visto, pero estaba seguro del nombre por las historias que contaba mi abuelo. A pesar de que nació en EE.UU., mi abuelo siempre quiso visitar el pueblo, pero nunca pudo hacerlo. Falleció tres años antes de este viaje, dejando atrás un baúl repleto de cartas y fotos antiguas de sus primos, tías, tíos y abuelos. El nombre del pueblo aparecía en la dirección de remitente de la mayoría de esas cartas.
Este viaje no solo cumplía con los deseos de mi abuelo, sino que además era la primera vez que alguien de nuestra familia había estado en ese pueblo desde que mis bisabuelos emigraron en 1923. Incluso si teníamos familiares viviendo allí, las probabilidades de encontrarlos eran pocas. Las cartas habían dejado de llegar repentinamente 50 años atrás, cuando mi bisabuela falleció.
Para hacer aún más difíciles las cosas, a excepción de unas pocas frases y palabras que nuestro abuelo nos había enseñado, ninguno de nosotros sabía hablar polaco. ¡Es un idioma muy difícil de aprender! Por suerte, había sido un usuario activo en Duolingo desde el 2013, así que los meses anteriores al viaje aprendí polaco a diario en la app. Batallé contra los tiempos verbales, los tres géneros gramaticales, los siete casos gramaticales, los bloques aparentemente incomprensibles de consonantes y los impiadosos verbos y sustantivos irregulares… hasta que logré terminar el curso. Claro, no podía hablar con fluidez (me daba cuenta que cometía errores), pero sentía la suficiente confianza para ser nuestro principal traductor y guía por Polonia, lo que resultó muy práctico en un pueblo donde casi nadie hablaba inglés.
Claramente sabía suficiente polaco para ordenar una kiełbasa, pero no sabía qué decir si se me caía al suelo… lo que nos lleva de nuevo a la dramática escena de la kiełbasa.
Después de viajar por dos horas hasta nuestro destino en Kurpie, estábamos muertos de hambre. Justo en el centro de la ciudad había una pequeña tienda de embutidos atendida por un nombre llamado Bogdan donde tenían todo lo que queríamos y necesitábamos: kiełbasa (salchicha ahumada), pączki (buñuelos de jalea) y pan tradicional de Kurpie. Aunque se me estaba haciendo agua la boca, se me ocurrió que esta podría ser la única oportunidad que tendría de preguntarle a uno de los residentes por mi familia. Después de que me dieran el vuelto, dije en voz alta la oración en polaco que había estado practicando:
“Przepraszam, moi pradziadkowie mieszkali w tej wsi 100 lat temu. Czy znał pan ich?”
(“Disculpe. Mis bisabuelos vivieron en este pueblo hace 100 años. ¿Los conoces?”. Una excelente manera de empezar cualquier conversación.)
“Hmm… quizás. ¿Cómo se llamaban?”, preguntó Bogdan.
Después de decirle sus nombres, Bogdan intentó hacer memoria, frunció el ceño y dijo “Lo siento, no lo creo”.
Me sentí un poco desilusionado. Salí de la tienda con las manos abarrotadas de las cosas que había comprado, sin darme cuenta de que la kiełbasa no estaba guardada en una de las bolsas. Al intentar sacar las llaves de mi carro, escuché el inconfundible “¡plop!” de una salchicha golpeando la acera.
Fantástico. Saqué mi diccionario Langenscheidt de bolsillo y busqué las palabras cruciales que me faltaban tan rápido como podía: se me cayó…spadła… suelo… ziemię…
Volví a entrar en la tienda, practicando la frase en mi cabeza. Antes de que pudiera decir nada, Bogdan me interrumpió: “¿Podrías repetir los nombres de esas personas de nuevo? Creo que conozco a alguien a quien preguntarle”.
Bogdan llamó por teléfono a una mujer llamada Halina. Después de conversar unos minutos, me dijo: “Ella sabe todo sobre tu familia. Estará aquí en cinco minutos”.
Así fue como cinco minutos después conocimos a nuestra tía Halina.

Nos invitó a su casa, donde nos sirvió una deliciosa sopa casera, carne y té. ¿Éramos realmente familia? ¿Cómo era posible? Mi cabeza no paraba de dar vueltas.
Estábamos revisando una por una la pila de cartas, cuando de repente su rostro se iluminó al ver el nombre en uno de los sobres. Señaló a su esposo, Mietek, y dijo “Esa es su mamá”. Menos de una hora después de haber entrado en nuestro pueblo ancestral, mi papá estaba frente a frente con su primo segundo.

Halina y yo seguimos en contacto. A pesar de que nuestros esfuerzos por regresar fueron obstaculizados por la pandemia, mi hermano y yo finalmente pudimos visitar a Halina en el 2022. Nos quedamos por 2 semanas y conocimos a los hijos de Halina y Mietek, Grzesiek y Michał, y sus familias. Tuvimos una buena conexión al instante y nos volvimos muy cercanos.
Del 2022 a hoy, he visitado a mi familia en Polonia diez veces: nos han incluido en sus festejos de cumpleaños, primeras comuniones y bautismos. Sigue sorprendiéndome la hospitalidad y el cariño que demostraron al recibirnos de brazos abiertos. Ha sido un privilegio enorme tener a estas maravillosas personas en mi vida. ¡Jamás habría imaginado que mi familia podría crecer de esta manera!

Al momento de mi segunda visita en el 2022, ya había aceptado una oferta para trabajar como ingeniero de software en Duolingo. Incluso antes de ser un empleado, estaba convencido de que la app funciona y que realmente puede cambiar la vida de las personas, ya que había cambiado la mía al reunirme con mi familia perdida.
La primera vez que conocí a mi familia polaca, la comunicación fue extremadamente difícil a causa de mi imperfecto polaco y su imperfecto inglés. Pero cuando les conté sobre Duolingo, lo descargaron por su cuenta y lo han estado usando desde entonces. Mi primo Michał lo ha estado usando a diario desde hace tres años para mejorar su inglés y tiene una racha de 1245 días (y contando). Lo mismo están haciendo su esposa Justyna, sus hijas y también su hermano Grzesiek y su hija. Incluso el hijo menor de Michał, con solo dos años, ya es capaz de imitar el “See you next time” (“Nos vemos la próxima”) de Lily y se emociona al grito de “¡¡Duo!!” cada vez que aparece el búho verde en la pantalla. Ha sido realmente increíble estar en contacto con familiares que aprenden inglés en Duolingo y ver los resultados en tiempo real. Con cada llamada de WhatsApp, los escucho cada vez más cerca de la fluidez.
El momento de “cierre” ocurrió cuando la familia de Michał’ vino a visitarnos en Nueva York el julio pasado. Fue la primera vez que su familia visitaba EE.UU.. Por supuesto, visitar las oficinas de Duolingo era una de las atracciones principales, ya que fue el medio que permitió que nuestras familias se reunieran.

Lo que comenzó como una aventura por comida durante unas vacaciones se convirtió en una relación profunda y para toda la vida con personas que me enorgullece llamar familiares. Sé que la mía es solo una de las tantas vidas que Duolingo ha cambiado. Aprender idiomas realmente puede darte el poder de formar lazos reales con personas en distintos continentes y culturas. Ha sido un honor trabajar en esta app que realmente cambió mi vida.
¡Gracias a la Dra. Małgorzata Pośpiech por asistirme en la traducción de polaco a continuación!
WERSJA POLSKA:
To historia kawałka kiełbasy, który upadł na ziemię. “No ładnie,” pomyślałem sobie, “A teraz muszę dowiedzieć się jak to będzie po polsku, wrócić do sklepu i poprosić o świeży. Ze wszystkich dziwnych fraz, które Duolingo nauczyło mnie, dlaczego nie mogło mnie nauczyć właśnie tego zwrotu?”
Był rok 2019, trzy lata zanim zostałem pracownikiem Duolingo. To był koniec długiego tygodnia podróży po Polsce z bratem i z naszym tatą, aby obchodzić jego 60-te urodziny. To była także nasza pierwsza wizyta w Polsce – i dlatego była to bardzo wyjątkowa okazja dla naszej rodziny. Ta podróż była dla nas dużym przeżyciem. Nie spodziewaliśmy się, że Polska jest tak nowoczesnym, kosmopolitycznym, kwitnącym krajem, o wysokim standardzie życia, czasami wyższym niż w Stanach Zjednoczonych.
Na ostatni dzień naszej podróży, zaplanowałem coś naprawdę specjalnego: wizytę w rodzinnej wiosce moich pradziadków na Kurpiach. Trudno było, znaleźć ją na mapie, ale dowiedziałem się, jak nazywa się ta wioska z opowieści mojego dziadka. Chociaż nasz dziadek urodził się w Stanach Zjednoczonych, całe życie marzył, żeby odwiedzić tę wieś, nie zdążył. Zmarł niespełna trzy lata przed naszą podróżą. Odziedziczyłem kufer pełen starych listów i zdjęć jego kuzynów, ciotek, wujków i dziadków. Ta miejscowość widniała jako adres zwrotny na niemal wszystkich tych listach.
To nie tylko było spełnienie marzeń mojego dziadka, ale też był to pierwszy raz, gdy ktoś z naszej rodziny odwiedził tę wioskę po emigracji moich pradziadków w 1923 roku. Nie mieliśmy zielonego pojęcia, czy jacyś krewni tam nadal żyli. Jeśli tak, prawdopodobnie wciąż byłoby trudno ich znaleźć. Listy od nich przestały przychodzić nagle 50 lat temu, po śmierci mojej prababci.
Komplikował rzeczy bardziej fakt, że nikt z nas, oprócz kilku słów i fraz, których nas nauczył nasz dziadek, nie mówił po polsku. To bardzo trudny język! Chociaż moją tajemnicą było, że od 2013 roku uczyłem się wielu języków z Duolingo. Kilka miesięcy przed podróżą, uczyłem się polskiego na Duolingo każdego dnia. Walczyłem z dwoma aspektami czasowników, z trzema rodzajami rzeczowników, z siedmioma przypadkami, z niemożliwymi do wymówienia zbitkami spółgłosek i nieregularnymi formami rzeczowników i czasowników, aż do skończenia całego kursu. Jasne, nie mówiłem płynnie i robiłem dużo błędów, ale byłem przekonany, że mogę być naszym tłumaczem i przewodnikiem po Polsce, co byłoby pomocne w małych wsiach, gdzie mało kto mówił po angielsku.
Oczywiście, znałem na tyle polski, żeby kupić kiełbasę, ale nie na tyle, żeby wytłumaczyć, co się stało. Wróćmy do dramatycznej sytuacji upuszczonej przeze mnie kiełbasy.
Po dwóch godzinach jazdy do miejsca naszego przeznaczenia na Kurpiach, byliśmy potwornie głodni. W centrum wioski był mały sklepik, którego właściciel, Bogdan, miał wszystko, co chcieliśmy i potrzebowaliśmy: kiełbasy, pączki i tradycyjny kurpiowski chleb. Chociaż ślinka mi ciekła kiedy płaciłem Bogdanowi, uprzytomniłem sobie, że to może być moja jedyna szansa, aby zapytać o moją rodzinę. Kiedy podał mi resztę, powiedziałem głośno zdanie, które ciągle powtarzałem w myślach:
“Przepraszam, moi pradziadkowie mieszkali w tej wsi 100 lat temu. Czy znał pan ich?” (Świetny sposób na rozpoczęcie rozmowy.)
“Hmm… nie wiem. Może tak, może nie. Jak się nazywali?”
Kiedy powiedziałem Bogdanowi nazwiska, myślał przez chwilę, zmarszczył brwi i powiedział: “Przykro mi, ale chyba nie.”
Trochę rozczarowany, wyszedłem z rękoma pełnymi zakupów. Nie wiedziałem, że kiełbasa była zapakowana w papier a nie w torebkę, i kiedy wyjmowałem kluczyki do samochodu, usłyszałem charakterystyczny dźwięk kiełbasy uderzającej o ziemię.
No dobra. W tym momencie, wyjąłem mój kieszonkowy słownik Langenscheidta i poszukałem tych ważnych brakujących mi słów, tak szybko jak mogłem: dropped… spadła… ground… ziemię…
Wróciłem do sklepu, ćwicząc zdanie w myślach. Zanim jednak zdążyłem się odezwać, Bogdan powiedział: “Czy może pan powtórzyć nazwiska tych ludzi? Myślę, że mogę znać kogoś, kogo mógłbym zapytać.”
Bogdan zadzwonił do kobiety o imieniu Halina. Po kilku minutach, powiedział: “Ona wie wszystko o pańskiej rodzinie. Będzie tu za pięć minut.”
Pięć minut później, poznaliśmy naszą ciocię Halinę.

Halina zaprosiła nas do siebie i poczęstowała nas pyszną domową zupą, mięsem i herbatą. Czy naprawdę jest naszą rodziną? Jak to możliwe? Kręciło mi się w głowie z nadmiaru wrażeń.
Przeglądając listy, które przywiozłem ze sobą, rozpromieniła się, widząc nazwisko i imię na tylnej stronie jednej z kopert. Wskazała na męża, Mietka. “To jego mama.” W przeciągu jednej godziny od momentu, kiedy przyjechaliśmy do rodzinnej wioski naszych przodków, mój tata siedział na przeciwko swojego kuzyna z drugiej linii.

Halina i ja pozostaliśmy w kontakcie. Chociaż nasze starania, żeby powrócić zostały pokrzyżowane przez pandemię, mój brat Joshua i ja odwiedziliśmy Halinę po raz drugi w 2022 roku. Spędziliśmy tam dwa tygodnie i spotkaliśmy obu synów Haliny i Mietka - Grześka i Michała, oraz ich rodziny. Od pierwszej chwili poczuliśmy się sobie niezwykle bliscy.
Od 2022 roku do dzisiaj, odwiedziłem ich w Polsce dziesięć razy. Braliśmy udział w rodzinnych uroczystościach: chrzcinach, pierwszych komuniach i urodzinach. Do dzisiaj jestem ogromnie wzruszony ich gościnnością i ciepłym przyjęciem. Przywitali nas z otwartymi ramionami. To niezwykły przywilej być częścią tej rodziny. Nigdy nie myślałem, że to mogłoby być możliwe.

W momencie drugiej wizyty w 2022 roku, już przyjąłem ofertę pracy w firmie Duolingo jako inżynier oprogramowania i byłem całkowicie przekonany, że aplikacja Duolingo naprawdę może zmienić życie ludzi, bo bardzo zmieniła moje, przez odnalezienie i połączenie naszej dawno zaginionej rodziny.
Kiedy spotkaliśmy się po raz pierwszy, bardzo trudne było się porozumieć, z powodu mojej słabej znajomości języka polskiego i ich równie słabej znajomości angielskiego. Kiedy dowiedzieli się, że pracuję w Duolingo, pobrali tę aplikację i używają jej do dzisiaj. Mój kuzyn Michał od tego czasu używa jej codziennie, żeby szlifować swój angielski, z serią 1245 dni (ciągle rosnącą). A także jego żona Justyna, ich córki, jego brat Grzesiek i jego córka. Nawet najmłodszy syn Michała, kiedy miał prawie 2 lata, potrafił naśladować Lilę z frazą “See you next time!” (“Do następnego razu!”) i rozpromieniał się, kiedy krzyczał “Duo!!” kiedykolwiek widział na ekranie naszą zieloną sowę. To niesamowite doświadczenie, żeby mieć bliski kontakt z członkami rodziny uczącymi się angielskiego na Duolingo, i obserwować ich postępy na bieżąco. Słyszę progres każdego razu, kiedy rozmawiamy na WhatsAppie.
Bardzo ważnym momentem w moim życiu była wizyta Michała i jego rodziny w Nowym Jorku w lipcu zeszłego roku, która zbiegła się z ich pierwszym pobytem w Stanach Zjednoczonych. Oczywiście, wizyta w biurze Duolingo była jedną z głównych atrakcji, ponieważ to właśnie dzięki Duo nasze rodziny mogły się ponownie spotkać.

To, co zaczęło się od zakupu prowiantu w małym wiejskim sklepiku, przerodziło się w głęboką, trwającą całe życie relację z niezwykłymi ludźmi, których z dumą nazywam swoją rodziną. Wiem, że moja historia to tylko jedna z wielu, które pokazują, jak nauka języków – zwłaszcza dzięki Duolingo – potrafi odmienić życie. Nauka języków naprawdę daje możliwość nawiązywania prawdziwych więzi z ludźmi ponad granicami kontynentów i kultur. To dla mnie ogromny zaszczyt móc pracować nad tą aplikacją, która naprawdę odmieniła moje życie.
Bardzo dziękuję Pani dr Małgorzacie Pośpiech za konsultację mojego tłumaczenia na język polski!